
Nuestro mensajero Armando es originario de Italia, pero ha pasado la mayor parte de su vida en el extranjero, incluyendo Barcelona, donde reside desde hace veinte años. En su tiempo libre, le apasiona la cocina y hacer senderismo por la montaña. ¿Y cómo vive su día a día trabajando como transportista de células reproductivas? Te lo contamos en esta entrevista.
¿Cómo le explicarías tu trabajo como mensajero de FIV a alguien que nunca ha oído hablar de ello?
Trabajo para una empresa que ofrece tanto a clínicas como a particulares un servicio de transporte personalizado de materiales biológicos utilizados en la reproducción humana asistida. Me encargo de preparar el contenedor de transporte, garantizar una temperatura constante de −196 ∘C y, finalmente, trasladar las muestras del punto A al punto B cumpliendo estrictamente los horarios de recogida, tránsito y entrega acordados entre la empresa y el cliente.
¿Cuál es el aspecto más importante en el transporte de células reproductivas y cuáles son los mayores retos a los que te enfrentas?
Desde mi punto de vista, lo más importante es monitorizar y asegurar en todo momento que el material biológico se mantenga a su temperatura ideal de congelación criogénica.
En cuanto a los retos, el mayor desafío es llegar a tiempo a los lugares de recogida y entrega, especialmente cuando el trayecto requiere combinar varios medios de transporte y los horarios son muy ajustados. Por eso, planificar el viaje con antelación es fundamental. Es una responsabilidad enorme y siempre me esfuerzo al máximo por cumplir el programa. Creo firmemente que mantener la mente en calma es la clave para estar alerta en todo momento y preservar intacta la integridad del envío.
¿Eres consciente, mientras trabajas, de que llevas algo tan delicado como un "proyecto de vida"?
Sí, por supuesto. De hecho, creo que lo que más sorprendería a la gente de nuestro trabajo es precisamente cómo nos vemos en el día a día. Esto lo noto mucho en los controles de seguridad de los aeropuertos: parecemos turistas normales con una mochila, pero cuando sacamos el contenedor especial, a menudo me preguntan con asombro para qué sirve. Es en esos momentos cuando la gente se da cuenta del valor de lo que transportamos.
Un mensaje de puro optimismo. Yo mismo soy el padrino de una niña preciosa cuya madre decidió ser madre soltera por elección. Alba llegó al tercer intento, ¡pero ahí está, siendo la alegría de la casa! No pierdan la esperanza.